Libertad para Crear


A mediados del siglo XIX se exploraron los principales pozos petrolíferos. Más tarde, en el siglo XX y con el fortalecimiento de la industria de transporte, el petróleo sustituyó al vapor como principal combustible en los procesos productivos de la sociedad. Esto le otorgó un alto valor económico por lo cual se le empezó a conocer como el “oro negro”. 

El progreso técnico no se detuvo ahí, sino que surgieron otras industrias que hacían un uso más intensivo del componente tecnológico basado en el conocimiento. Así que esto nos lleva a preguntarnos, ¿son las ideas el nuevo oro?

La Economía Creativa está conformada por las Industrias cuyo principal insumo es la propiedad intelectual. Es por esto por lo que, normalmente está estrechamente relacionada con disciplinas como el arte, la cultura y cualquier tipo de producción que surja de la creatividad humana. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, 2008) las Industrias Creativas pueden ser definidas como “los ciclos de creación, producción y distribución de bienes y servicios que usan la creatividad y el capital intelectual como insumo primario”. 

El impulso de estas industrias es una oportunidad para democratizar el bienestar económico y la inserción en el mercado internacional de países que cuenten con dotaciones más reducidas de recursos naturales, que no posean la infraestructura adecuada para potenciar su crecimiento económico o que carezcan de alguna ventaja competitiva.

Camino para el desarrollo de Industrias Creativas

Las industrias creativas se desarrollan a partir de ideas que tienen los individuos y que son el producto de su imaginación o creatividad. Además, la creatividad de cada persona va a estar determinada por el entorno en el que esta se desenvuelva, independientemente de si las ideas son utilizadas para la creación de una obra artística como una canción, una pintura, una novela o incluso el diseño de un edificio. 

Muchas veces estas ideas surgen como una “reacción” del individuo hacia el colectivo, a partir de la búsqueda de cambiar algo de su realidad social o simplemente de la necesidad de expresar un sentimiento.

Se puede pensar que una sociedad va a ser más próspera en el desarrollo de ideas si se brinda una educación a sus miembros que fomente el pensamiento crítico e independiente y, sobre todo, si se da la libertad para que estas ideas puedan ser expresadas y desarrolladas.

Por lo tanto, la libertad es una condición que propicia el desarrollo de estas industrias tanto en el proceso creativo como para comercializar y consumir los bienes generados. 

El autor John Howkins lo expresa contundentemente de la siguiente manera: “Todos nacemos creativos, con una imaginación como principio universal, necesitamos libertad para ejercitar esta creatividad y esta libertad necesita mercados donde podamos comprar y vender libremente”

Esta correlación se manifiesta al darse un traslape de 10 países (Hong Kong, Singapur, Suiza, Australia, Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Dinamarca, Reino Unido y Japón) entre los primeros 20 del Índice de Libertad Económica del 2018 de “The Fraser Institute” y del Índice Global de Innovación 2018 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) que toma en cuenta variables como instituciones de un país, sofisticación de los mercados y la producción de bienes relacionados con tecnología, conocimiento y creatividad.

Ranking 2018Índice de Libertad Económica Índice de Innovación
1Hong Kong (China)Suiza
2SingapurPaíses Bajos
3Nueva ZelandaSuecia
4SuizaReino Unido
5AustraliaSingapur
6Estados UnidosEstados Unidos
7MauricioFinlandia
8GeorgiaDinamarca
9CanadáAlemania
10IrlandaIrlanda
11LituaniaIsrael
12DinamarcaCorea del Sur
13Reino UnidoJapón
14ChileHong Kong (China)
15EstoniaLuxemburgo
16TaiwánFrancia
17MaltaChina
18ArmeniaCanadá
19LetoniaNoruega
20JapónAustralia
Tabla 1: Cuadro de elaboración propia con datos del Fraser Institute y WIPO.

Bibliografía